Hemisferio norte en puerto seco, hemisferio sur gozándola ya.

Macho moribundo tras el desoveEn efecto, así es, cuando unos echan las cañas a dormir otros las desempolban y pocos, muy pocos, podrán dar el salto al charco de un lado a otro, y vicerversa, para estar siempre pescando. En cualquier caso la Patagonia, en Argentina y Chile, son quizá los destinos más deseados en sueños de muchos mosqueros de España y no les falta razón… ¡por algo será!

Cuando Europa, en concreto España, cierra sus ríos para que sus habitantes se entreguen a su instinto reproductor y darles el tiempo necesario para que la naturaleza retorne a su ser, los mosqueros se entregan a la lectura, a la ampliación de su formación, a reponer sus moscas en las agostadas cajas de la temporada pasada y también a invertir ansias por la espera de la próxima temporada, allá más o menos por abril.

La veda es el momento de que los pescadores cultuiven su afición, porque pescar no debe ser solo pescar. ¿Por qué digo esto? porque la pesca a mosca no solo es pescar y pescar. Tal vez muchos piensen que sí, que pescar es eso, pescar, pero no me queda otra que disentir de ellos, sobre todo si de lo que hablamos es de pesca a mosca; sobre todo si nos hemos definido “conservacionistas“; sobre todo si amamos hasta besar a nuestras capturas antes de soltarlas; sobre todo si se nos llena la boca de eslóganes en defensa de la naturaleza… Y es que el aforismo que reza que no se puede amar lo que no se conoce, es verdad, y verdad de la buena.

Pescar puede ser en sí mismo una actividad que “cualquiera” puede desempeñar, y además clavar y clavar truchas como el que más. Pero asumir la cultura de la pesca no es un mero activismo sin más, sino la elaboración interna del conocimiento que nos explica por ejemplo el qué o el cómo de todo lo que queramos sber. El conocimiento que da la charla elevada de un viejo pescador, o los renglones escritos en un libro por otro pescador que quizá no conoceremos jamás,  o las preguntas y respuestas en los foros de la “red”, pueden descubrinos un mundo infinito de posibilidades que nos acerca, que nos eleva, al perfecionismo porque tenedremos las respuestas que antes ni tan siquiera nos haciamos.

Los libros ayudan a triunfar, pero sobre todo nos enseñan a amar lo que deseamos amar. Porque desear y querer no es lo mismo.Lo primero es un impulso animal, lo segundo responde a un acto de voluntad inteligente.

Por último un consejor de amigo: en la veda pesca, pero pesca un libro por lo que más quieras, no vayas a salir “bolo” un invierno más.

Algunas ideas, por si no se te había ocurrido nada—->>VER CATÁLOGO

(Foto de José Antonio Suárez García)

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