¿Qué es ser conservacionista…?

La conservación de la Naturaleza se define por conceptos negativos, que le restan posiblidades de acción efectiva y simpatía en ciertos círculos. Este es un reflejo característico de los políticos, cuya sensibilización por la naturaleza se mide en votos arrancados, la mayoría de las veces con engaño, porque luego, en plena legislatura, se olvidan de las promesas.

Pero la reflexión de esta entrada pretende distinguir de los que quieren conservar la naturaleza, procurando un equilibrio entre el mal producido por el sistema existente hoy en día y la respetuosidad necesariamente obligatoria por parte de los agentes sociales que legislan de alguna forma el uso o explotación d elanaturaleza.

Los conservacionistas-ecologistas han encontrado un hueco deseado de poder por la capacidad d epresión que ejercen en la sociedad por lo políticamente correcto, a lo que muchos ciudadanos y todos lo políticos se encogen ante la amenaza de denuncia por estos grupos. Son también los que se niegan por sistema a cualquier  avance o medio existente que sostenga el nivel de vida conseguido en la sociedad, entre las que suelen incluirse algunas esenciales para el desarrollo y avance de todos. Y lo hacen a bombo y platillo, muchas veces precisamente gracias a los medios que todos tenemos a nuestro alcance y que no existirían si se les hiciese caso a pies juntillas a sus demandas “conservacionistas”, porque es muy bonito llevar una pegatina que diga “¿Energía nuclear? No, Gracias” pero en casa tienen microondas, nevera, vitrocerámica, teléfono, calefacción y por supuesto internet, por donde deslizan sus quejas contra todo lo que se mueva. Este perfil de activista está pasado de moda, anclado en los años 70 cuando el ecologismo se puso de moda entre los universitarios para ser más “in”… inconformista, que es entonces lo que se llevaba: “Si una fábrica echa humo: ¡que cierre la fábrica!”. Pero ya ha llovido mucho y las cosas, gracias a Dios, han cambiado.

El conservacionismo, no como movimiento, sino como concepto o sensibilidad humana, ha recorrido diversas etapas hasta ser hoy una actividad solidaria con el desarrollo tecnológico y tendiente al mejoramiento integral del hombre. Aunque seamos sinceros, esta última concepción todavía no ha tenido suficiente difusión.

En mi opinión estamos en una etapa de transición, del primario que de los ’70 a la que nos referíamos del mejoramiento integral del hombre entre naturaleza y tecnología. Este momento se caracteriza por la incorporación de conocimientos científicos sobre problemas ambientales, que por motivos de un pasado no muy lejano han sufrido una evolución drástica, sobre todo en dos aspectos: la explotación energética de los medios naturales  (procedencias fósiles, abuso de los ríos para saltos de agua, …) y la utilización abierta de la naturaleza (explotaciones deminas, deforestación desmedida, abandono de los las aguas continentales y marinas, etc).  pero a pesar de que hoy en día hay mucha más información, tenida y supuesta, la acción de los conservacionistas-ecologistas no se ha modificado demasiado todavía.

Tenemos que dar el salto definitivo, huir de antagonismos entre conservacionistas, administración y desarrollo. Debenmos lograr un cambio de mentalidad para que la responsabilidad de cuidar y proteger los medios y recusrsos naturales se conviertan en una actividad práctica, en contacto con la realidad. El objetivo principal no ha dejado de ser el mismo desde antaño: conservar la naturaleza. Sin embargo los métodos  cambian porque ahora se ve más que nunca la necesidad de una tecnología avanzada como inversión para un futuro dignamente necesario.

A través de la investigación científica y de la educación alcanzaremos un objetivo fundamental: lograr una ética del desarrollo.