Entre los aficionados en la pesca a mosca, gusta más la seca, pero…

Un estudio reciente ha demostrado que los aficionados a la pesca a mosca se decantan más por la mosca seca que por otras técnicas (ninfa, ahogada y estrímer) pero la mayoría reconoce que la ninfa es más eficaz.

Ilustración de Jason Borger, perteneciente a Presentación en la Pesca a Mosca

Prácticamente todos los pescadores a mosca comenzaron su andadura en la mosca seca, en muchas ocasiones encandilados por ver a otro (generalmente desconocido) manejar con gracia y soltura la cola de rata, pues su belleza y arte provocan sentimientos de envidiable admiración.

Pero las circunstancias han cambiado. Nuestros ríos ya no son lo que eran. Ya no tienen la riqueza piscatoria ni la calidad de sus aguas las protegen. Y por otro lado la hibridación de especies hace que las truchas “funcionen” de otra forma y a causa de las aguas maleadas ya no hay tantas eclosiones y comen más en los fondos. Entonces no queda más remedio que buscarlas allí abajo, entre las rocas y bajo las algas.

Las truchas comen el 85% por debajo de la superficie. Y pescar a ninfa se ha convertido en una técnica deseada y ambicionada por muchos “sequeros” que desean más frutos en sus jornadas. Esto ha provocado una fisura (de opiniones, no de enemistad) entre mosqueros. Fisura antigua pues cuando se introdujeron las técnicas de ninfa, los pescadores más ortodoxos consideraron estas formas de pescar como artimañas tramposas y poco deportivas. Guste o no guste (se sepa o no se sepa pescar a ninfa) las técnicas de ninfa crecen como la espuma entre los aficionados.

Lo cierto es que pescar a ninfa es más técnico que pescar a seca. Lo digo en sentido general, pues ya sabemos que pescar bien como sea, siempre es difícil y nunca se termina de aprender. La pesca bajo el agua obliga a conocer muchas cosas que no se ven, como qué hace y cómo son las corrientes subacuáticas; a qué profundidad hemos de pescar; qué micro fauna se mueve en ese momento entre la piedras y la vegetación; ¿está o no dragando la ninfa?… Y así un sin fin de preguntas que te bombardean en la soledad del río, frente a tu caja de artificiales y la infinitud del río que te envuelve.

Con la mosca seca las cosas son diferentes: vemos cómo baja la mosca, si draga o no, el recorrido exacto que hace y cuando es tomada. No pretendo simplificar una técnica bellísima como es la mosca seca, pero lo que es del Cesar, dádselo al César.

¿Pero por qué tenemos que plantearnos la discusión entre una cosa y la otra? ¿Entre blanco o negro? ¿Entre seca o ninfa, cuando lo que tenemos que ser pescadores lo más completos posibles para que nuestra jornada de pesca sea completa y adaptable a las circunstancias? Eso defiendo yo, complementariedad, versatilidad, eficacia en la pesca.