(I) El recurso de las truchas silvestres: cómo afecta a las truchas las repoblaciones

Presentamos el texto extraído de la disertación ofrecida por el Dr. Wayne Hadley, Director del Departamento de Pesca, Vida Salvaje y Parques Nacionales del estado de Montana, EE.UU., cuyo tema central fue “Población de Truchas Silvestres”, que se llevó a cabo en el salón-auditorio de la Editorial Río Negro S.A. en Neuquén,. La sesión fue organizada por la Asociación y la Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas de los Ríos Limay, Neuquén y Negro (AIC).

El blog de A Mosca considera de alto interés la información vertida en esta conferencia. El escrito es largo y está dividida en dos partes bien diferenciadas: cómo afecta a las truchas las repoblaciones y cómo se gestionan los ríos en USA (aspecto del que al menos arroja luces para nuestros administradores). En esta entrada, la dedicamos a la primera parte citada.

Déjenme empezar diciendo que conozco lo suficiente de los pescadores de truchas de la Patagonia, como para reconocer lo poco que los conozco. No es mi intención decirles qué se debe hacer aquí, ya que no estoy seguro qué se debe hacer en los EE.UU. o en Montana para proteger y preservar nuestros escenarios de truchas.

Sin embargo, reconozco los errores que hemos cometido y espero que Uds., ahora conociéndolos, no los repetirán. Esta noche les ofreceré algunas sugerencias que ya han sido probadas de cómo hacer las cosas y que Uds. deberían tratar aquí si les parecen prometedoras.

Los maravillosos pescadores de la Patagonia son un tesoro mundial. Los nombres como Río Chimehuín, Malleo, Collón Curá y por supuesto, el Limay, encienden la vista y la imaginación de los pescadores de todo el mundo. Así como los campos agrícolas de las pampas o los pozos petroleros de Neuquén, son todos ellos reservas con un enorme potencial económico; también fuente de recreación y de regocijo espiritual de la gente. Son la herencia de cada niño argentino y el futuro de esta herencia descansa en vuestras manos. No deberán fallarles.

En Montana, nosotros administramos nuestros pescadores con la siguiente filosofía: Proveer el máximo de oportunidades de recreación con el mayor cuidado de los pescadores en el largo plazo. Para poder alcanzar estos objetivos, hacemos foco en el hábitat. Un buen hábitat equivale a una buena población de truchas y por ende buena pesca. Un hábitat pobre equivale a pocas truchas y por ende una pobre pesca. La falta de hábitat equivale a no tener truchas y por ende no tener pesca.

El hábitat de las truchas está compuesto de agua, alimento, zonas de descanso y zonas de desove. Todos deben estar presentes adecuadamente. Si el agua es buena, el alimento debe ser adecuado. El número de truchas debe ser proporcional a la cantidad de alimento disponible para asegurar un buen crecimiento.

“Zonas de descanso” significa lugares o refugios en el agua. Y estos pueden ser: pozos de agua, barrancos socavados, árboles sobresalientes, rocas y troncos abandonados. Estas condiciones existen cuando hay un correcto cuidado a través del lecho del río donde el exceso de sedimento no existe, y las riberas son estables y con vegetación.

Las camas de desove deben tener abundante “pedregullo” de un tamaño adecuado, libre de sedimentos, finos y bien aireados. En general estas condiciones prevalecen en toda la Patagonia en estos momentos. Pero para asegurar estas condicones, se requiere una colaboración inteligente y dedicada, tanto científica como de entes públicos.

Como la población y el desarrollo de la Patagonia continúa, si se rinden en la lucha entre el desarrollo y la preservación, la trucha finalmente perderá. Tomen en consideración, por favor, las condiciones actuales de muchos de los ríos de Chile y las represas hidroeléctricas sobre el Limay. Yo creo que acá, como en Montana, pocas truchas son elegidas para la legislatura y generalmente no pueden hablar por sí mismas. Dependen de su bienestar, de sus amigos.

Hay dos grupos con responsabilidad para el bienestar de las truchas y el medio ambiente: biólogos y pescadores. Nosotros somos gente que recibimos el mayor beneficio de las truchas, y por lo tanto somos los que las debemos proteger.

Primero me gustaría hablar sobre el rol del biólogo y su empresa.

En Montana, como población dueña de los recursos naturales, hemos dado al Departamento de Pesca, Vida Salvaje y Parques, la protección de los recursos de vida salvaje. Actuamos tanto de parte de los peces como de los pescadores y trabajamos para proteger el bienestar de ambos. Somos científicos y técnicos en biología pesquera, pero nunca debemos olvidarnos de que somos los empleados de los pescadores. El departamento utiliza la experiencia y conocimiento de los biólogos para desarrollar su plan de manejo y administración de nuestra población de truchas. Este plan requiere del desarrollo de objetivos. Actividades sin objetivos son la meta de los tontos, y a veces entramos en esa categoría. Lo mejor es que los objetivos deberían ser elaborados en conjunto con los pescadores, así todos coincidimos en la meta final. No es bueno intentar sacar empujando un auto metido en el barro si un grupo trabaja en la parte de delante tratando de empujarlo hacia atrás y el otro grupo empuja de atrás hacia adelante. Ambos deben cooperar y coordinar sus esfuerzos, biólogos y pescadores conjuntamente.

Para lograr nuestros objetivos, usamos diversas estrategias. La primera es la regulación. Hicimos temporadas fijas, el tipo de equipo permitido y el tamaño y tipo de peces que pueden pescarse. Otros métodos que empleamos son la educación pública y el estudio del valor económico de los pesqueros. La mayoría de Uds., presumo, vieron el artículo en un diario de esta semana, del estudio realizado sobre el valor económico en el río del Chimehuín por Javier Urbanski y otros técnicos del CEAN en Junín de los Andes. Debo hacer gran énfasis sobre la importancia de estos estudios porque suministran municiones para la lucha de la protección de recursos que está basada generalmente en la parte económica. Una cuenca minera puede producir 1.000.000 $ y 100 puestos de trabajo por un período de 10 años, pero puede destruir una zona de pesca que recibe los desperdicios de esa mina. La zona de truchas puede estar valorado en 100.000 $ por año y produce 10 puestos laborales por año. Pero si está protegido lo hará para siempre. ¿Cuál tiene mayor valor?

La mayoría de las decisiones no son tomadas por biólogos, pescadores o truchas, sino por políticos. Los políticos no conocen la diferencia entre un bagre y una trucha marrón, pero sí seguramente opinarán del millón de dólares.

El mayor error en la estrategia que se ha cometido ha sido repoblar con alevines en los arroyos y lagos que ya tenían reproducción propia. Poblar artificialmente, parece bueno porque se ve que hay más peces en el arroyo. Pero en realidad hay menos. La adición de peces resulta conflictiva para la vida silvestre, incrementando su vulnerabilidad para los predadores. Se ha demostrado que en la mayoría de los hábitats con reproducción natural adecuada, agregando peces resulta una reducción general de la población de truchas y empobrece la pesca. En la mayoría de los hábitats naturales hay exceso de reproducción. Si un espejo de agua representando la disponibilidad de hábitat, está completo, cuando agregamos más, simplemente se rebasa por los costados y se pierde. Si pueden evitar la repoblación, evítenla. No lo hagan. Nosotros solamente agregamos en situaciones de reproducción natural insuficiente para completar el hábitat disponible. Estos lugares son generalmente lagos de montaña con acceso limitado de entrada y salida de arroyos, como así también reservorios artificiales sin desove.

[CONTINUACIÓN: (II) El recurso de las truchas silvestres: cómo se gestionan los ríos en USA]

Dr. Wayne Hadley, de profesión “guardador” de truchas y ríos

El Dr. Wayne Hadley,  nació en Arkansas en 1940. Bachiller en Vida Salvaje (1962) Master de Ciencias de Comportamiento de Animales Salvajes (1966) PHD en Zoología (1969) Post-Doctorado Univ. Minessota (1969/70) Vive en Montana desde 1979, autor de numerosos escritos científicos y receptor de varios premios de conservacionismo.

Está en contacto con pescadores patagónicos desde 1989. En 1996 fue invitado a dirigir el Segundo Congreso de Salmónidos en San Carlos de Bariloche.

El Dr. Wayne no es ni colaborador y autor dela colección A Mosca, pero su aportación a los pescadores concienciados con el cuidado y preservación de los ríos y sus habitantes, es importante y de hecho tenemos dos entradas de una conferencia pronunciada en  el salón-auditorio de la Editorial Río Negro S.A. en Neuquén, el pasado 2 de junio de 1997, cuyo tema central fue “Población de Truchas Silvestres”.

(I) El recurso de las truchas silvestres: cómo afecta a las truchas las repoblaciones

(II) El recurso de las truchas silvestres: cómo se gestionan los ríos en USA

(II) El recurso de las truchas silvestres: cómo se gestionan los ríos en USA

Presentamos la continuidad del texto extraído de la disertación ofrecida por el Dr. Wayne Hadley, Director del Departamento de Pesca, Vida Salvaje y Parques Nacionales del estado de Montana, EE.UU., cuyo tema central fue “Población de Truchas Silvestres”, que se llevó a cabo en el salón-auditorio de la Editorial Río Negro S.A. La sesión fue organizada por la Asociación y la Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas de los Ríos Limay, Neuquén y Negro (AIC).

El blog de A Mosca considera de alto interés la información vertida en esta conferencia. El escrito es largo y está dividida en dos partes bien diferenciadas: cómo afecta a las truchas las repoblaciones y cómo se gestionan los ríos en USA (aspecto del que al menos arroja luces para nuestros administradores). en esta entrada, la dedicamos a la segunda parte citada.

En una democracia, su fuerza y estabilidad son solamente posibles por la educación de los ciudadanos. Para asegurarnos que estamos cumpliendo con los requerimientos de los pescadores y las necesidades de las truchas, luchamos para mantener educados e informados a nuestros jefes, los pescadores. Nosotros lo hacemos a través de publicaciones que informan el estado de los ríos, nuevos desarrollos y pidiéndole al público nuevas prioridades. Y tratamos de incluir a todo el mundo que desea participar en nuestro sistema de reglamentación.

Por favor, no se engañen. Hay muchos pescadores que no están satisfechos con nuestros esfuerzos. Probablemente, es imposible satisfacer a todos ya que hay gran diversidad de intereses entre el público. Hay momentos que parece que hemos logrado llegar casi a la perfección y en realidad hemos enfadado a todos. Lo hacemos lo mejor que podemos. Claramente las regulaciones sin planificar son como un perro guardián sin dientes. Creo que la pesca ilegal es un problema más importante en la Patagonia que en Montana. Por supuesto hay furtivos en Montana, pero el problema es menos crítico ahí. Nuestros guardas están bien educados, bien pagados y generalmente dedicados a la protección de los ríos en exclusiva. Montana tiene leyes y jueces que pueden imponer multas de 1.000$ y encarcelamiento para los infractores de nuestros reglamentos de pesca. Estas leyes no son aplicadas como a mi me gustaría, sin embargo actúan como una barrera para el furtivismo.

Sobre este tema debo agregar una acotación de tristeza personal. En octubre estaba en Junín de los Andes y fui a una reunión iniciada por los pescadores locales en respuesta a un descubrimiento de los restos de unas 200 truchas arco iris en desove sacadas por furtivos de un arroyo tributario del Lago Huechulafquen. El clima que allí se vivía era evidente para mí, a pesar de mi pobre español. Era muy áspero. Muchas de las personas que estaban allí culpaban directamente a los guardas de la acción de los furtivos, debido a su incapacidad de aprehenderlos. En ese momento pensaba que la oficina del guarda no tenía vehículo que funcionara, ni dinero para el combustible caso de haber otro. El arroyo donde fueron matadas las truchas está a unos 30 Km. de Junín de los Andes. Yo, el “yanqui”, mantuve mi boca cerrada con dificultad. Pero quería desesperadamente preguntar cuáles de los ciudadanos que se quejaban estaban dispuesto a ocupar el cargo de guarda con sus mismas condiciones laborales y sueldo. ¿Uds. contratarían a un médico o un abogado por 16$ al día, con la esperanza de que les salve la vida o les haga ganar un juicio? Si desean que les realicen cualquier trabajo correctamente, es evidente que deberían estar dispuestos a pagar bien por su realización.

Esto me lleva a mi último tema con relación al rol de las agencias de conservación, como la mía. En el manejo de nuestros valiosos recursos de ríos = recursos económicos, la mayoría, sino todos mis colegas, les dirán que están con salarios bajos. Y es verdad. Sin embargo, de acuerdo a la proporción que resulta de los cursos de agua con truchas por biólogo, estamos en una condición mucho mejor que la Patagonia. Esto, creo, resulta de la diferencia de cómo se generan los fondos para nuestra gente. Según mis conocimientos, vuestras agencias operan con un presupuesto establecido por los políticos de turno. Por ello año a año el personal de vuestras agencias debe convencer a la Legislatura correspondiente para que les adjudique los fondos suficientes para operar un año más. Claramente esto lleva a circunstancias donde hay menos disponibilidad de dinero que tareas a realizar y obliga a los directores de vuestras agencias a ser extremadamente cuidadosos, para no ofender a la corriente política que está en el poder.

Durante un tiempo, a nosotros nos pasaba lo mismo. Los pescadores reconocieron que las agencias no podían defender sus recursos por temor a represalias políticas. Para liberar a las agencias de este chantaje político, los pescadores lucharon y obtuvieron un nuevo método para obtener recursos para las agencias. En EEUU, se opera en casi todas las instituciones públicas bajo la filosofía de: el usuario paga. Por eso cobramos un derecho de acceso a nuestros Parques Nacionales. Por ejemplo: la construcción de un tren urbano para trasladar a los trabajadores que vivan en los suburbios a sus trabajos en las grandes ciudades será pagado por los billetes cobrados a esos pasajeros. Los que se benefician del recurso público son los que pagan. Otro aspecto de esta filosofía es la delimitación. Un ganadero puede señalar las orejas de su ganado para diferenciarlo del de su vecino. Utilizamos este término para referirnos a los fondos públicos también. Por eso los dólares pagados por los pescadores por su licencia de pesca en aguas de un estado en particular, son marcados para el control de la agencia responsable de la protección y preservación de los recursos fluviales de ese estado. Los fondos asignados no pueden ser utilizados para otros propósitos salvo para los cuales han sido especificados por la legislación que autorizó la generación de esos fondos. El gobernador del estado, por ejemplo, podría ser procesado por delito criminal si intentara utilizar los fondos de las licencias pesqueras para la construcción de un camino nuevo o la renovación del edificio de la gobernación.

La segunda fuente de ingreso de la agencia proviene de los impuestos al equipamiento de pesca. Los pescadores dándose cuenta de la necesidad de los fondos de las agencias y la libertad de la presión política, apoyaron la aprobación de las leyes que establecen los impuestos sobre los equipos y materiales para ser utilizados en este deporte. Esto es, una vez más, un ejemplo del concepto de “el usuario paga”, como del método del destino de fondos específicos. Estas fuentes de recursos casi libre de los caprichos del partido político dominante, y originado por la gente que se beneficia por la actividad de la agencia para la cual están destinados los fondos, son las bases financieras del departamento de Montana de Pesca, Vida Silvestre y Parques Nacionales.

Esto se utiliza para abonar los sueldos, beneficios, equipos, inmuebles y gastos de operación. Trabajamos para los pescadores. Por favor, no crean que este sistema es perfecto. No lo es. Hay muchos problemas. Fondos insuficientes, intención de desvío de fondos asignados por los cuerpos legislativos e interferencia en el Departamento por miembros del Gobierno. La principal razón por la cual funciona como lo hace es debido a la constante vigilancia de ciudadanos voluntarios de ONG (Organizaciones no Gubernamentales) como son Uds.

Si pudiera lograr una sola cosa esta noche, elegiría poder convencerlos a Uds. del valioso servicio que prestan como individuos, como grupo, y como corporación con grupos similares y agencias gubernamentales, que pueden hacer del futuro de los pescadores de truchas en la Patagonia. Somos dos países democráticos, y aunque las democracias toman distintas formas en nuestros países, hay que tener en cuenta que el precio de la libertad individual en una democracia es la responsabilidad individual. Uno no puede pretender que sus intereses sean protegidos por un tercero, ni tampoco puede depender del gobierno para que les suministre exactamente lo que quiere. En cambio se debe asumir que, uno solo tiene la libertad para tomar acciones individuales y colectivas para preservar lo que uno quiere, pero es el responsable de hacerlo y lo debe afrontar. Por sí mismo, por sus hijos y por sus nietos.

Ciudadanos de Montana y a lo largo de USA se han unido para reconocer el poder de un grupo organizado y han puesto hombro con hombro en cuanto a tiempo y talento para la búsqueda de recursos en la protección del futuro de nuestros recursos naturales. El Audubon Society, El National Widlife Federation, el Sierra Club y muchos otros están organizados tanto a nivel nacional como localmente para saber preservar la herencia de nuestros recursos naturales. Los principales grupos en USA con intereses en la preservación de la trucha y salmón son la Federation Of Fly Fishers (Federación de Pescadores con Mosca) y la Trout Unlimited (Truchas sin Límites). Cada una tiene grupos afiliados, tanto locales como estatales que contribuyen a los esfuerzos nacionales. También participan activamente en las cuestiones domésticas. Yo reconozco que grupos parecidos a estos existen aquí y tengo  conocimiento de la relativamente nueva Fundación Challhuaco con oficinas centrales en Bariloche y la Fundación Salmónidos en Villa La Angostura. Nosotros la denominamos ONG u Organizaciones no Gubernamentales. Creo que el crecimiento y el desarrollo de éstas es fundamental para el futuro de vuestros pescadores de truchas.

El rol de las ONG, si mis sueños se hicieran realidad, sería trabajar en armonía con las agencias gubernamentales para proteger los recursos de mutuo interés. Participarían activamente en la protección del medio ambiente, accesos de ríos, desarrollo de regulaciones, control de las acciones de las agencias a las cuales le suministran fondos para asegurarse que sus interese estén en el lugar “uno” de las prioridades de dichas agencias. Su rol más importante, y no puedo dejar de subrayar lo significativo de esta actividad, es estar activo en el área política a las cuales las agencias no pueden llegar. La mayoría de nuestra legislación progresiva para la protección de la trucha y sus pescadores nació de las reuniones de las ONG como la vuestra. Los esfuerzos tanto de los miembros de las ONG como de los científicos de las agencias han probado ser de una fuerza y un poder inesperado para la preservación de los pescadores de Montana y yo considero que esta colaboración puede tener la misma efectividad aquí.

En USA, la vitalidad de las ONG es considerada de gran valor para la sociedad como un todo. Para alentar su bienestar se han creado leyes que ofrecen protección a estos grupos. Las ONG americanas son generalmente organizadas como entidades sin fines de lucro. Eso quiere decir que deben invertir o gastar todos sus fondos recaudados para los propósitos que fueron fundados. Una asociación de pesca como la vuestra podría recaudar fondos para la conservación de pescadores. Pero deberá gastar ese dinero pura y exclusivamente en ellos. No podría utilizar esos fondos para propósitos de no conservación ni distribuir el exceso de los fondos como dividendos a sus miembros. Podría sí contratar personal para ampliar sus objetivos de preservación.

Un aspecto muy importante de las ONG es la recaudación de fondos. Bajo las leyes impositivas de USA, las contribuciones de las ONG son no imponibles, ya que el costo de una contribución a la organización se puede deducir del pago de los impuestos del donante. Hay un incentivo claro para dar libremente. El dueño de un negocio de artículos de pesca puede estar dispuesto a donar una caña de grafito para ayudar a recaudar fondos para vuestra Asociación, pero seguramente estaría más dispuesto a hacerlo si sabe que puede deducir el costo de su impuestos.

Una última acotación personal y local. Me gustaría llamar vuestra atención sobre dos grupos con los cuales he tenido el placer de trabajar durante los últimos años. La Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas de los Ríos Limay, Neuquén y Negro es el sponsor de nuestra visita a vuestro divino País. Ha sido un placer trabajar con ellos y compartir su hospitalidad. También pudimos permanecer unos días en Junín de los Andes renovando nuestra amistad con los empleados y familias de Centro de Ecología Aplicada del Neuquén (CEAN). Son muy afortunados de tener individuos tan inteligentes, educados y dedicados; trabajando para el beneficio de la trucha Patagónica, de los pescadoresy de los pescadores. Yo creo que en los años venideros, acá en la Patagonia la gente se acordará del trabajo pionero de los científicos dedicados a la pesca como Alejandro del Valle y Pocho Espinós del CEAN, y reconocerán la deuda que tanto las truchas como los pescadores del próximo siglo les deben a ellos por su visión y dedicación a este deporte. Aquí con nosotros está el Sr. Javier Urbanski del CEAN, principal investigador del estudio económico del Río Chimehuín anteriormente citado y Santiago Bassani y Guillermo Blassetti de la AIC con los cuales estamos trabajando actualmente. Los invito a que me acompañen en demostrarle vuestro aprecio por todos sus esfuerzos con aplausos.

Yo creo que una de las mejores inversiones, pensando en los intereses de vuestros hijos y nietos en cuanto al futuro de la pesca, es apoyar a estos hombres y las Instituciones para las cuales trabajan. Los desafíos del próximo siglo para los pescadores de la Patagonia deben ser afrontados por estos buenos hombres e instituciones y otros como ellos.

En Montana, donde los altos picos de los montes Pintlar aún están cubiertos con un manto de nieve, pequeños chorritos de deshielo cantan por las pendientes de las montañas pasando por las pasturas alpinas, donde los recién nacidos corderos buscan su primer comida caliente en el pecho de su madre. Los chorritos se unen en un torrente cristalino juntando las primeras aguas del Clock Tork River. Acá, bien por sobre el piso del valle y la destrucción insensata de 100 años con la presencia del hombre europeo, se encuentra la primer pequeña pileta para la cría de peces. Escondido en las cercanías de la roca glaciar, ahora cubierta de antiguos líquenes grises y anaranjados, nadó la primera trucha silvestre del sistema. Franco gris perla brilla en la luz matinal y el suave bombeo de las agallas son fiel testigo de las salpicaduras anaranjadas de las cuales sacaron su nombre. Las aguas que bañan y dan sustento a esta frágil joya continuarán río abajo, pasando por minas viejas que despiden cuerpos metálicos tóxicos al curso de agua. Más abajo será sujeto a la amputación de una de sus partes que será utilizado para la irrigación o para consumo doméstico, la cual será devuelta al río con producto de industria humana. No más truchas silvestres preciosas navegarán por estas aguas, ahora demasiado cálidas, demasiado sucias y demasiado tóxicas para unos seres tan delicados. Sigue correteando por los estados de Idaho, Washington y Oregon el arroyo de montaña. Ahora, en sus últimas millas sobre el nivel del mar, aparece una cloaca, solamente apta para acarrear los desperdicios humanos a un mal curandero, el mar. Y ahí encontrará al fin, una paz transitoria de sus excesos. Aún nuestra avaricia y estupidez no han podrido totalmente ese mar. Ahí las aguas del pequeño arroyuelo encontrarán una nueva vida, se elevarán al aire y serán desparramados por vientos fríos a todas las partes y rincones de la madre tierra. Es mi deseo que una pequeña parte del río de mi casa caiga sobre los Andes de la Patagonia para apoyar a sus hijos, a sus nietos y a la gran trucha del Río Limay para vuestro deleite.

Agradezco que me hayan brindado la oportunidad de estar este momento con Uds., y contestaré a todas las preguntas que realicen.

Notas:

• El Dr. Hadley contestó preguntas de los asistentes, 150 personas aproximadamente, durante el término de 90 minutos.

• Las mismas se refirieron en términos generales a: Whirlig Disease (Enfermedad del Torneo); comportamiento de salmónidos en época de desove respecto de la presencia de pescadores; presión de pesca; educación a los pescadores; inquietudes técnicas específicas; etc.

• El Dr. Hadley manifestó en privado a miembros de la Comisión Directiva de esta Asociación que el tema que habíamos elegido le parecía -a su juicio- demasiado “ofensivo” en virtud de poseer los argentinos un preconcepto respecto de los yanquis (sic), diciendo luego que él era amigo nuestro y quería que no sucediera aquí lo mismo que en su lugar de orígen, donde se ha destruído gran parte de los recursos. Terminó su alocución agregando que en la Patagonia aún estamos a tiempo.

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