Luis Quesada, pescador narrativo

Luis Quesada es un conocido escritor, articulista y pescador entregado. Colabora habitualmente con Trofeo Pesca en su sección de “Ojo de Pez” y además es autor de libros de pesca, el más famoso de ellos es “¡Se están cebando!” Y como todo escritor enamorado de los libros, también hizo una incursión como editor con “Ríos de Tinta”.

Luis Quesada tiene un blog que le magnifica, cuenta sus anécdotas y habla adiestro y siniestro de aquello que nos interesa a todos los pescadores: los ríos, las gentes,  las truchas, las jornadas de amigos y rivera llenas regocijo para la memoria.

Luis Quesada ha colaborado con este sello de A Mosca en la redacción del prólogo de Las truchas con moscas artificiales, libro facsímil publicado con éxito. Desde luego nadie duda de la calidad narrativa de Luis, pero quizá los años y la vida llena de esperanza por la pesca y las truchas le han llevado a ser un amable observador de la vida. Esto queda reflejado en el prólogo de “Las truchas con mosca artificiales”  y de manera maestra resalta algunos aspectos de los que sin duda todo el que lo haya leído habrá quedado prendado de ellos.

Luis Quesada trata de acercar al pescador actual el salto del tiempo. Refuerza sin duda la idea de que “los tiempos han cambiado que es una barbaridad” como canta el chotis. Pero es precisamente en esto donde se apoya el prologuista para argumentar en su escrito. Porque sí, es cierto que sí, que los materiales han cambiado, que hemos pasado del bambú (aunque no del todo) a las cañas de alto módulo, del caucho de las botas al goretex transpirable, de la seda en la cola de rata, a los sofisticados plásticos elásticos,… Pero sin embargo la esencia de la pesca sigue siendo la misma, y eso, precisamente eso, es lo importante, que un pescador del siglo XIX se haría en apenas  20 minutos con nuestro equipo del XXI y pescaría con nosotros orilla por orilla.

Pero no me atrevo a decir lo que Luis Quesada dice mejor que yo. No me atrevo a que nadie pierda la oportunidad de leer  este prólogo, que ya por él mismo, merece la adquisición del libro.

Les presentamos:

Tinta indeleble: ¿Crin de caballo o fluoro de carbono?

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