La danza de los salmones, salmones con comportamientos humanos

“La danza de los salmones” es una fábula extraordinaria escrita por Mercedes Salisahs en 1985. Una historia que narra la lucha por aceptar o no el destino. Una historia que habla de preparación personal, de amor, de lucha entre voluntades.

En este caso Mercedes Salisach bordó un trabajo literario que pocos han podido dejar de alabar. Salisach se sabe de letra amable, siempre con un toque de ternura, porque sin duda es su calidad personal la que vuelca en sus escritos. La novela está ala altura de su autora, mujer que puede considerarse la mejor narradora de historias más importante de nuestros tiempos, y su elenco de premios y galardones lo avalan. Recientemente, en 2009 ha sido premiada con el galardón “Premio Alfonso X el Sabio de Novela Histórica”, gracias a su último éxito literario “Good bay, España”

La danza de los salmones es una fábula de Mercedes Salisachs, que fue publicada por primera vez en el año 1985. Se trata de una historia llena de ternura y certezas donde la lucha por uno mismo y el destino es la verdadera fuente de inspiración de esta autora consagrada. Todo el arte y la inmensa capacidad narrativa, de una de nuestras mejores escritoras contemporáneas, se ponen de relieve con esta fábula. Los personajes son peces, salmones para ser más exactos, animales que nos aportan una preciosa historia con una moraleja válida para todas las personas y apta para todos los públicos.

“La danza de los salmones” es, según la propia autora, una “fábula novelada” cuyos personajes son peces que, sin dejar de serlo, tienen reacciones y comportamientos humanos, son sensibles al amor, al orgullo, a los desengaños, tejiendo así con sus vidas una especie de apólogo en el que todos nos reconocemos. La historia es una historia que se repite generación tras generación: jóvenes deslumbrados por líderes adultos que tratan de cambiar el mundo, de salirse de su destino inapelable al que cada uno de nosotros estamos llamados. Siempre hay motivos aparentes que justificarán las actuaciones de unos y otros, pero en el fondo siempre triunfa finalmente el valor de enfrentarnos a nosotros mismos, casi siempre por amor, casi siempre por los demás.

La presentación del libro corre a cargo de José Antonio Suárez, cuyo prólogo es inequívocamente necesario para dar un enfoque importante de la vida de estos animales, que al lector no ducho en las costumbres reproductivas de los salmónidos, pueden hacerle entender mejor la historia en sí de “La danza de los salmones”.

José Antonio Suárez García es Fundador y Vicepresidente de la Sociedad de Pescadores las Mestas del Narcea, en Asturias, y Profesor Titular de Cartografía de la Universidad de Oviedo, y como él nos dice…

la pesca es una actividad que se practica en libertad y en ámbitos de libertad. No hay pesca sin peces ni peces sin río. Los ríos son el escenario del arte de la pesca. De esta manera, se unen los acontecimientos y los sentimientos, con los que contribuye Mercedes Salisachs y aporta al contenido del esta novela, a la libertad del individuo, al respeto por la naturaleza y al cuidado patrimonial de los salmones que tan bien conocen los aficionados a la pesca.

El libro aporta fotografías inéditas de la freza y vida común del salmón, su autor es también José Antonio Suárez. Se trata de imágenes verdaderamente bellas y tremendamente expresivas que llevan al lector pescador a vivir una realidad conocida, y al lector habitual a vivir con más sentido la historia de Patricio y Potámide, personajes protagonistas de la fábula.

Aunque la narración no es propiamente de pesca, pero sí de especies pescadas, creemos necesaria la presentación de la fábula en el entorno de la colección A Mosca, para su comprensión en la colección. El lector no pescador, conocerá tras de esta historia, el mundo apasionante que se vive en las orillas de los ríos y en el mar.

Te proponemos que te acerques al relato y que leas este capítulo que te regalamos [leer capítulo 7]… ¡te convencerás de que la elegancia existe! Y luego, después de leerlo, saca tus propias conclusiones, porque yo no me atrevo a decirte cómo han de ser tus sentimientos…

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