Leer y pescar (y viceversa)

Lo cierto es que a estas alturas en el mundo de la pesca y su entorno, las cosas han cambiado y, además, en los últimos 20 años, mucho. Han cambiado algunas técnicas, han cambiado los parámetros medioambientales, han cambiado los escenarios de pesca y también han cambiado muchos ríos y la población truchera, que es a la que me refiero en este artículo. Y las cosas cambian para bien y para mal, aunque mucho me temo que los viejos del lugar afirman que, con el maldito dicho de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”, creo que en esto sí tienen razón.

Pero si bien nos tenemos que acoger a la tozuda realidad de que los ríos en general están mal, puesto que ya ninguno son lo que fueron, habrá que reconocer que quien tiene intención de seguir pescando tiene que esforzarse más: más tiempo, más técnica, más conocimientos. Y en este aspecto las cosas han cambiado, pero a para bien. Ahora existen medios potentes y reales a la altura de las circunstancias de cada uno. Si queremos saber más o resolver una duda, podemos hacer uso inmediato de ese semidios que es Internet y nos lo mostrará en letra o en vídeo. Es cierto, ya no hay excusas donde cobijar nuestras ignorancias. Pero también están los libros. Libros específicos que pueden darnos una poderosa cultura de las técnicas, de los conocimientos del río y el biotopo de los espacios de ribera, que a la postre son los que nos tocan la fibra por los alusiones.

Hay pescadores que desprecian abierta o solapadamente el aprendizaje de la pesca a través de los libros, es decir, de la teoría o la experiencia ajena, y no me queda más remedio que disentir de ese punto de vista. Lo cierto es que a pescar se aprende pescando, pero no solo. La lectura de los conocimientos ajenos, nos ayudan mucho para integrar nuestra experiencia, y de esta forma reforzarnos por dentro. Mucho de lo que leamos lo habremos vivido ya nosotros (según el tiempo que llevemos pescando), pero eso no resta calidad ni valor a lo leído, porque aquello que leemos pero que ya conocemos por nuestro propio qué hacer, servirá para reafirmarnos en nosotros mismos y, además, también valdrá para saber explicar a los demás lo que muchas veces somos incapaces de hacer por falta de don de palabra. Pero siempre, insisto: siempre, un libro nos aportará cosas que jamás podríamos vivir por nuestra cuenta, y eso enriquece al menos nuestro foro interno.

La colección A Mosca tiene dos colecciones bien diferenciadas que muestran al lectorpescador interesado y que según sus necesidades podrá elegir: libros técnicos y libros de narrativa de pesca. Tanto uno como otro aportan al aficionado mucho.

En definitiva, el proyecto de la colección A Mosca es un bonito esfuerzo y necesario en un sector ávido de conocimientos necesarios si de pescar es de lo que se trata.

Todos estos títulos pueden adquiririse en las tiendas de pesca especializadas y en las tiendas virtuales.

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