Delirios de un pescador (I y II)

El octogenario pescador Guy Roques escribió estos dos títulos “Diálogos con mi sombrero” y “Nudos de viento”, dos estupendas lecturas que al público en general mosquero llenará de satisfacción, porque lo que el autor francés cuenta en ellos es el pan nuestro de cada día de los que tenemos como afición la pesca a mosca.

Ambos títulos son recopilatorios de relatos, pensamientos y vivencias  que acompaña con fotografías personales de los momentos que cita. Los dos títulos quedan recogidos bajo el título genérico “Delirios de un pescador (I y II) correlativamente.

En Diálogos con mi sombrero abre el alma y confiesa sus dudas, sus anhelos, sus deseos y sus preocupaciones… Todo lo que cuando uno está metido en el río con el agua hasta la cintura, y hacemos cimbrear nuestras cañas sobre la superficie del agua, también nos acosan. Unas veces para hacernos rabiar en silencio y otras para despejar balones de dentro de la cabeza, tan necesario muchas veces. No es un diario de pesca, pero sí una especie de confesionario casual, con el que se desnuda ante el lector y nos convierte en partícipes de su vida.

En definitiva, Diálogos con mi sobrero es como explica en la sinopsis del libro: “Todo pescador reconocerá en sus diálogos un poco de sí mismo, pues en ellos está la base y las dudas razonables que nos hacen ser humanos”.

Nudos de viento es por su parte una pequeña variante. Se trata de todo aquello que en una jornada de pesca, yendo o volviendo, se cruza en nuestro camino y hace que las cosas varíen, normalmente hacia regular, o mal. Ese es el motivo de su título, ya que “nudos de viento” sabemos los pescadores que son y sabemos bien que son incómodos. Pero para los neófitos en la materia explicaremos que los llamados nudos de viento, es cuando el viento nos riza el bajo de línea provocando unos extraños e insufribles nudos.

Pues bien, la lectura de estas páginas nos provocará más de una sonrisa e incluso decir por lo bajini “eso me pasó a mí”, porque los pescadores al final no nos diferenciamos tanto unos de otros, al menos en la acción de pesca, porque todos -técnicas y experiencias aparte-, trabajamos con los mismos mimbres y pasa lo que pasa cuando pasa.

Ambos títulos son lecturas recomendadas, al menos para cuando nos toca el “dique seco” de la veda y nutrimos nuestra ilusión con historias y el intelecto con técnicas nuevas o poniéndolas al día.

Recuerda que puedes adquirirlos en el enlace que te recomendamos sobre los títulos o en la cadena de CDV tiendas físicas o virtuales

 

Especies invasoras, pesca y la justicia.

Una reflexión a la falta de meditación.

(Este artículo fue publicado en la Tribuna de Guadalajara el pasado 29 de mayo, escrito por Humberto Pérez-Tomé, Director de A Mosca)

invasoras tribuna de guadalajara

La justicia es aquel instrumento que pretende armonizar las relaciones entre los hombres, creando un sistema que proporcione paz en las relaciones humanas. Asímismo la Ley está para cumplirla, aunque en muchas ocasiones sean leyes injustas y disparatadas, pero la ley es la Ley y como tal, la usan las personas de buena voluntad para defender honradamente sus intereses, y también gente de voluntad dudosa que la utiliza para atacar. A todo esto están los jueces, esas personas con una preparación académica formal y sobresaliente, con un supuesto condicionante moral que les hace promediar entre lo que la Ley dice y la proporcionalidad de su aplicación, porque ese es quid de la cuestión cuando se habla de verdadera justicia… Si aplico esta ley tal y como dice la letra, ¿hago o no hago justicia? Y es que señor mío, trucha arcoirissi solo se aplica la Ley tal cual está escrita y nadie promedia entre lo bueno y lo mejor, ¿para qué queremos jueces si podría hacerlo un ordenador?

Pues bien esto es lo que hoy sucede con una propuesta demagógica de Ecologistas en Acción en la que pretende que especies alóctonas como la trucha arcoíris, la carpa, el black-bass y el cangrejo rojo sean abolidos de nuestro mapa fluvial de toda España por considerarlas invasoras. Miren ustedes, el ecologismo como tal es bueno y algo necesario, que tiene una razón de ser y existir porque ayuda a comprender el medio ambiente y a proporcionar medios intelectuales, biológicos y sociales para que el desarrollo humano y la naturaleza sean compatibles y puedan mantener un desarrollo sostenido y viable. Lo malo es cuando el ecologismo se convierte en una actividad que persigue convertirse en un grupo de poder tratando de imponer su voluntad sin ver los daños colaterales que provocan con estas acciones tan “defendibles” como salvar a toda costa a la madre tierra. Esto es como cuando preguntas a alguien que si está de acuerdo con la paz mundial, ¡pues claro, todos estamos de acuerdo en que la paz mundial sea una realidad! Pero el concepto de “paz mundial” es tan subjetivo que al final la paz la imponen los poderos con la guerra.

Ecologistas en Acción trabajan también así: meten un bombazo para que la naturaleza nos sobreviva aunque maten a miles de puestos de trabajo, actividades de ocio y deportivas de decenas de miles de personas y hundan a un sector industrial importantísimo para nuestra comunidad como es el de las piscifactorías y el turismo que genera la pesca recreativa. Y además, ya de paso, crea tal revuelo social que todos, interesados o no, miran hacia ellos y se convierte en un efecto propagandístico de indudables efectos positivistas para ellos, así el resultado final de la acción judicial es lo de menos, porque lo importante al final es la presión social que ejercen y por lo tanto un nicho seguro para subvenciones, es decir, dinero gratis de nuestro bolsillo, del suyo y del mío.

Pero dentro de la zafiedad de actuar en el terreno de lo social, donde la masa no es crítica pero se deja manejar con cierta facilidad con temas tan sensibles como el medio ambiente, que cuando se hace uso de los fines como si fueran los medios, consigues que se conviertan en sensibleros, a mí lo que verdaderamente me ha llamado la atención es cómo un juez se ha dejado seducir por el alegato ecologista sin estudiar la realidad (que ahora les diré) ni ver las consecuencias de carácter económico y social (de las que ya he hablado).

Ahora párense un momento y lean atentamente sobre estas peligrosas especies invasoras de las que urgentemente tenemos que deshacernos. La trucha arcoíris: llevan en España desde los primeros años del siglo XX, todas las repoblaciones se realizan con individuos triploides (estériles) y en ningún río de España existe una población estable y activa excepto la repoblada y en tramos de río no considerados trucheros, es decir en la parte baja de los ríos. Las Carpas, que viven en España desde hace 2.000 años, traídas por los romanos como sustento de comida según sus gustos culinarios… ¿Es ahora invasora o es invasora desde hace veinte siglos? El Blak Bass otra especie adaptada a nuestros pantanos, que no lagos, y que han traído pesca, turismo y afición a los embalses que el ser humano ha creado y con ellos “matado” pueblos, espacios, fauna etc. pero sin embargo a nadie se le ocurre proponer que se retiren los pantanos invasores. Una especie, el black bass que ha cubierto un espacio que antes no existía. Luego no es invasión, es creación… Y por último el Cangrejo rojo o americano, que se introdujo en España debido a que el cangrejo autóctono español sucumbió a una enfermedad y ha sido el sustituto, del que dicho sea de paso, en Andalucía viven centenares de familias, de su pesca y su comercialización.

Como ven ustedes las propuestas de Ecologistas en Acción no llevan todas las buenas intenciones que se le suponen y la decisión del juez, al menos y en mi opinión, poco meditada.

cartel 5 de junioEl próximo día 5 de junio en Madrid tenemos una manifestación que exige la retirada de esta esperpéntica denuncia y la restauración de la normalidad que hasta hace menos de un mes todos teníamos. Puede que algún lector piense que la pesca ni le va ni le viene, puede ser, sí. Pero tampoco tenía que ver nada con la mayoría de nosotros los incendios del Alto Tajo hace unos años, y allí estábamos todos en la manifestación. Ni tampoco tiene nada que ver otros problemas del mundo como los refugiados sirios, el hambre de África o los terremotos de Ecuador, y todos nos movilizamos en proporción a nuestras posibilidades: damos dinero, firmamos peticiones y protestamos en las redes sociales.

¿Todavía piensas que la pesca y los ríos no tienen nada que ver contigo? ¡Venga, vamos, vente el día 5 a Madrid!