Artículo de análisis en La Tribuna de Guadalajara: el lamentable estado de la gestión de la pesca en Castilla La Mancha.

Si se escupe a la cara del bien común, se escupe al ciudadano.

La gestión de la pesca en Guadalajara o cuando los funcionarios creen que su trabajo es como su cortijo.

El mal de la sociedad no solo depende de los políticos, que desgraciadamente no dejan de dar muestras casi a diario de la corrupción que algunos de ellos acometen traicionando la confianza que los ciudadanos depositamos en ellos, quizá por eso estos tengan más culpa que otros. El mal también puede ser personal, de cada uno de nosotros cuando no cumplimos con nuestra obligación familiar, profesional o social. Y el mal también llega de parte de las instituciones oficiales cuando se pierde el norte de su función pública y se incumplen los dos principales objetivos: dar servicio al ciudadano y propiciar el bien común.

En Castilla La Mancha en general, y en Guadalajara en particular, los aficionados a la pesca llevamos algo más de cuatro años padeciendo ambos males. Los altos cargos técnicos al frente de la Consejería de Medio Ambiente, que en teoría debiera gestionar para bien de los ciudadanos, se han convertido en una administración tecnócrata cuyas leyes y normas de aplicación para beneficio de todos son las de prohibir y obligar.

Solo a modo de introducción les diré que Guadalajara es la provincia del centro de España con más de 2.000 kilómetros de ríos de los cuales la mayoría son susceptibles de practicar la pesca deportiva y de entretenimiento. ¿Alguien podría desaprovechar estos recursos cuya motivación existe y que en tiempos de crisis podrían ser aprovechados como recurso económico de cara a la Administración y al colectivo de la hostelería de la provincia entre otros? Sí, lo hay, y si sigue leyendo este artículo verá que no tiene desperdicio.

Y como no quisiera aburrir al lector con milongas personales, porque soy consciente de que para milongas personales ya tenemos todos las propias, voy a ir directamente al grano y les expondré lo que este equipo de “desfunionarios” han conseguido a lo largo de estos años y que espero no lo consideren un logro personal, porque si hay algo que satisface al buen funcionario de carrera es que los ciudadanos, sí, aquellos que le sostienen con sus impuestos, estén contentos, se sientan protegidos y atendidos por su celo y profesionalidad. Y este, señores míos, les voy a demostrar que no es el caso.

La gestión de la pesca en nuestra comunidad se rige por la Ley de Pesca de Castilla la Mancha, su Reglamento y por la orden anual de vedas. En los últimos años, los técnicos han sido tan restrictivos en la redacción de normas para la práctica de la pesca deportiva como ineficientes para fomentar e impulsar la pesca deportiva a que se refiere el artículo 1º de la Ley de Pesca. Y se viven contradicciones tan absurdas como que Castilla La Mancha sea la única Comunidad de España en la que no se puede pescar el cangrejo señal considerado especie exótica e invasora.

Algunas comunidades autónomas, con el fin de impulsar la pesca en sus regiones, han conseguido ponerse de acuerdo para que los pescadores que lo deseen puedan acceder a una licencia intercomunitaria, de manera que cuando un pescador de Aragón desea pescar en Cataluña no tiene necesidad de duplicar sus esfuerzos ni sus gastos porque están consolidadas entre ellas. Prácticamente todas las comunidades autónomas colindantes con Castilla La Mancha la poseen, en particular Madrid, Aragón, Asturias, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Extremadura y Galicia. Pero los castellanos manchegos no, los técnicos medioambientales deciden que no contraviniendo el deseo del ciudadano y el bien común.

Y hablando de licencias, la caída en picado del número de estas en nuestra comunidad en los últimos años han sido de 15.309 en el año 2011 a 9.792 en 2015. ¡Si esto no es un fracaso en la gestión, que venga Dios y lo vea!

Solo quiero citar, a modo de reseña para los que no participan de la pesca, otro aspecto restrictivo, por supuesto a golpe de leyes prohibitivas sobre las aperturas y cierres de la temporada de pesca. Para Guadalajara se recogen 19 excepciones a la norma general. Convirtiendo a nuestra provincia en la más castigada con diferencia. Estas excepciones retrasan el comienzo de la pesca en unos casos o adelantan el cierre en otros. Los pescadores todavía no sabemos qué razones medioambientales irrefutables sostienen tales decisiones.

Otro aspecto que echó para atrás a muchos pescadores, especialmente a los de más edad, es que Guadalajara ha eliminado de raíz la pesca tradicional, es decir, la que permite extraer capturas y llevarlas a casa, tanto en salmónidos como en los ciprínidos. También es la única provincia castellanomanchega –y me atrevo a decir que de toda España excepto Andalucía por razones obvias- que no lo permite. Antes estaban los cotos intensivos pero, recordarán ustedes, que una ley prohibió la echada de truchas arcoíris por considerarlas alóctonas. Luego se corrigió ese error y sí se podían echar, ¡pero… Castilla La Mancha tiene otra Ley que prohíbe trasladar truchas vivas! Con lo cual tampoco se pueden echar truchas al río. ¿Se merecen los ciudadanos tales incongruencias que van en contra del servicio al ciudadano y al bien común?

Pero ya verán ustedes, porque Guadalajara también sale perdiendo respecto a otras provincias trucheras, pues en nuestra Comunidad existe una piscifactoría regional en Uña, Cuenca. En los últimos años no se repuebla con estas truchas los ríos de Guadalajara y sin embargo sí los de Cuenca, siendo como se ha dicho que es regional la piscifactoría.

Alguien podría pensar que es que los funcionarios técnicos que deciden tales aberraciones, es porque no tienen quién le ayude, que nadie les da consejos… Pues va ser que no, porque en el Consejo Provincial de Pesca de Guadalajara no se han tenido en cuenta en los últimos cinco años ninguna propuesta realizada por los representantes de las Sociedades de Pescadores Colaboradoras  y de la Federación de Pesca, que sin duda son los que conocen la realidad del día a día y las circunstancias que afectan al río para bien o para mal. Peo se ve que las direcciones técnicas de la consejería de medio ambiente de Castilla La Mancha, y muy especialmente la de Guadalajara, la soberbia les ciega y les deja sordos.

Ya tiene usted su licencia… Incluso su permiso para pescar determinados cotos. Se desplaza en coche, claro, pero llega y no puede pescar porque en algunas pistas forestales de la zona de la Sierra Norte han prohibido el acceso al río para los pescadores (Galve de Sorbe, La Huerce, Valdepinillos), perjudicando gravemente el ejercicio normal de la pesca. ¡Otra prohibición más! No lo sé, a lo mejor me estoy volviendo loco pero… ¿se puede hacer leyes tan contrarias a las necesidades del ciudadano y al bien común?

Ya saben ustedes que precisamente la deportividad, los eventos competitivos en general, sirven para la promoción del deporte y donde muchos de los aficionados les sirven para disfrutar de su afición, tener cierta relación social y pasarlo bien. Eso ocurre con el fútbol, el motociclismo o el golf… (por poner solo unos ejemplos). Pues en Guadalajara, para realizar los concursos de pesca en los cotos gestionados por la Administración se exige numerosa documentación a la Delegación provincial de la federación de Pesca y a las Sociedades de pescadores de Guadalajara, que no se exige en el resto de provincias de la Comunidad. Esta vez no son prohibiciones, son obligaciones, que para impedir algo tanto monta, monta tanto.

Por último, y haciendo hincapié en el bien común, ¿se dan cuenta ustedes del mal que hace todo esto? Puede algún ingenuo pensar que es un problema que solo afecta al colectivo de pescadores… Sí, también, pero no solo. Los pescadores mueven mucho volumen de negocio para la Administración y también como efectos directos e indirectos en todo lo que le rodea, porque de tras de cada pescador y una jornada de pesca se mueve consumo energético, turístico, comercial en material de equipos de pesca, gastronomía y vida, mucha vida para todos.

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A nuestros técnicos les convendría leer este estupendo libro que desglosa la cómo gestionar la pesca, sus necesidades naturales y lo que una buena gestión pude hacer por los ríos y sus seres vivos, especialmente las truchas.

Y a este mismo respecto, la Unión Europea a través del Comité de Transportes y Turismo de la Comisión Europea apoya e impulsa la pesca recreativa como una forma de realizar actividades turísticas sostenibles para el desarrollo rural y costero. De hecho, el Parlamento europeo está trabajando actualmente en un informe titulado “Papel del turismo relacionado con la diversificación de la pesca” y subraya el papel clave que desempeña el turismo de pesca recreativa en las regiones rurales.

Pero nuestros técnicos, esos técnicos que se preocupan de darnos servicio a los ciudadanos y de nuestro bien común son más listos y saben bien lo que hacen, aunque lo hagan mal… Para esta Comunidad y especialmente para Guadalajara el camino que se recorre el es el contrario que propone la Unión Europea.

 

Especies invasoras, pesca y la justicia.

Una reflexión a la falta de meditación.

(Este artículo fue publicado en la Tribuna de Guadalajara el pasado 29 de mayo, escrito por Humberto Pérez-Tomé, Director de A Mosca)

invasoras tribuna de guadalajara

La justicia es aquel instrumento que pretende armonizar las relaciones entre los hombres, creando un sistema que proporcione paz en las relaciones humanas. Asímismo la Ley está para cumplirla, aunque en muchas ocasiones sean leyes injustas y disparatadas, pero la ley es la Ley y como tal, la usan las personas de buena voluntad para defender honradamente sus intereses, y también gente de voluntad dudosa que la utiliza para atacar. A todo esto están los jueces, esas personas con una preparación académica formal y sobresaliente, con un supuesto condicionante moral que les hace promediar entre lo que la Ley dice y la proporcionalidad de su aplicación, porque ese es quid de la cuestión cuando se habla de verdadera justicia… Si aplico esta ley tal y como dice la letra, ¿hago o no hago justicia? Y es que señor mío, trucha arcoirissi solo se aplica la Ley tal cual está escrita y nadie promedia entre lo bueno y lo mejor, ¿para qué queremos jueces si podría hacerlo un ordenador?

Pues bien esto es lo que hoy sucede con una propuesta demagógica de Ecologistas en Acción en la que pretende que especies alóctonas como la trucha arcoíris, la carpa, el black-bass y el cangrejo rojo sean abolidos de nuestro mapa fluvial de toda España por considerarlas invasoras. Miren ustedes, el ecologismo como tal es bueno y algo necesario, que tiene una razón de ser y existir porque ayuda a comprender el medio ambiente y a proporcionar medios intelectuales, biológicos y sociales para que el desarrollo humano y la naturaleza sean compatibles y puedan mantener un desarrollo sostenido y viable. Lo malo es cuando el ecologismo se convierte en una actividad que persigue convertirse en un grupo de poder tratando de imponer su voluntad sin ver los daños colaterales que provocan con estas acciones tan “defendibles” como salvar a toda costa a la madre tierra. Esto es como cuando preguntas a alguien que si está de acuerdo con la paz mundial, ¡pues claro, todos estamos de acuerdo en que la paz mundial sea una realidad! Pero el concepto de “paz mundial” es tan subjetivo que al final la paz la imponen los poderos con la guerra.

Ecologistas en Acción trabajan también así: meten un bombazo para que la naturaleza nos sobreviva aunque maten a miles de puestos de trabajo, actividades de ocio y deportivas de decenas de miles de personas y hundan a un sector industrial importantísimo para nuestra comunidad como es el de las piscifactorías y el turismo que genera la pesca recreativa. Y además, ya de paso, crea tal revuelo social que todos, interesados o no, miran hacia ellos y se convierte en un efecto propagandístico de indudables efectos positivistas para ellos, así el resultado final de la acción judicial es lo de menos, porque lo importante al final es la presión social que ejercen y por lo tanto un nicho seguro para subvenciones, es decir, dinero gratis de nuestro bolsillo, del suyo y del mío.

Pero dentro de la zafiedad de actuar en el terreno de lo social, donde la masa no es crítica pero se deja manejar con cierta facilidad con temas tan sensibles como el medio ambiente, que cuando se hace uso de los fines como si fueran los medios, consigues que se conviertan en sensibleros, a mí lo que verdaderamente me ha llamado la atención es cómo un juez se ha dejado seducir por el alegato ecologista sin estudiar la realidad (que ahora les diré) ni ver las consecuencias de carácter económico y social (de las que ya he hablado).

Ahora párense un momento y lean atentamente sobre estas peligrosas especies invasoras de las que urgentemente tenemos que deshacernos. La trucha arcoíris: llevan en España desde los primeros años del siglo XX, todas las repoblaciones se realizan con individuos triploides (estériles) y en ningún río de España existe una población estable y activa excepto la repoblada y en tramos de río no considerados trucheros, es decir en la parte baja de los ríos. Las Carpas, que viven en España desde hace 2.000 años, traídas por los romanos como sustento de comida según sus gustos culinarios… ¿Es ahora invasora o es invasora desde hace veinte siglos? El Blak Bass otra especie adaptada a nuestros pantanos, que no lagos, y que han traído pesca, turismo y afición a los embalses que el ser humano ha creado y con ellos “matado” pueblos, espacios, fauna etc. pero sin embargo a nadie se le ocurre proponer que se retiren los pantanos invasores. Una especie, el black bass que ha cubierto un espacio que antes no existía. Luego no es invasión, es creación… Y por último el Cangrejo rojo o americano, que se introdujo en España debido a que el cangrejo autóctono español sucumbió a una enfermedad y ha sido el sustituto, del que dicho sea de paso, en Andalucía viven centenares de familias, de su pesca y su comercialización.

Como ven ustedes las propuestas de Ecologistas en Acción no llevan todas las buenas intenciones que se le suponen y la decisión del juez, al menos y en mi opinión, poco meditada.

cartel 5 de junioEl próximo día 5 de junio en Madrid tenemos una manifestación que exige la retirada de esta esperpéntica denuncia y la restauración de la normalidad que hasta hace menos de un mes todos teníamos. Puede que algún lector piense que la pesca ni le va ni le viene, puede ser, sí. Pero tampoco tenía que ver nada con la mayoría de nosotros los incendios del Alto Tajo hace unos años, y allí estábamos todos en la manifestación. Ni tampoco tiene nada que ver otros problemas del mundo como los refugiados sirios, el hambre de África o los terremotos de Ecuador, y todos nos movilizamos en proporción a nuestras posibilidades: damos dinero, firmamos peticiones y protestamos en las redes sociales.

¿Todavía piensas que la pesca y los ríos no tienen nada que ver contigo? ¡Venga, vamos, vente el día 5 a Madrid!